
En un clima de creciente incertidumbre, centenares de personas se reunieron en Watsonville, en la Plaza principal de la ciudad, para manifestar su rechazo a las recientes políticas de la administración federal que amenazan con recortar fondos esenciales para la educación, las comunidades inmigrantes y los residentes más vulnerables. Al ritmo de la canción Dios Salve a América y con carteles en mano, los residentes de la Costa Central unieron fuerzas para exigir que se pongan freno a los ataques que afectan a las comunidades de color y a las organizaciones que luchan por causas fundamentales.
Nancy Faulstich, Directora del Programa Regeneración, habló sobre el motivo de la manifestación: “El propósito de esta marcha es claro: decir basta. Nuestros derechos, nuestras comunidades, nuestra educación para los hijos y el medio ambiente están siendo atacados”, expresó. Faulstich también subrayó la importancia de la acción climática, indicando que uno de los mayores temores es la reducción de las políticas de protección ambiental, un tema crucial para su organización.
Faris Sabbah, Superintendente de Educación del Condado de Santa Cruz, detalló que el gobierno federal ha enviado cartas a los departamentos estatales exigiendo que demuestren su alineación con las prioridades del gobierno, lo que incluye la eliminación de programas de equidad, inclusión y diversidad. “Si no firmamos estos documentos, nos cortarán los fondos federales”, advirtió. Sin embargo, destacó que los líderes estatales de California han asegurado que no se harán recortes ilegales en los fondos federales.
\or su parte, Francisco Rodríguez, Director del Consejo Laboral de la Bahía de Monterey, destacó la incertidumbre que rodea a los estudiantes con dificultades de aprendizaje o discapacidades, preocupaciones que se suman al clima de confusión generado por los nuevos recortes propuestos.
Carina Powers, presidenta de la Asamblea Nacional Republicana de Hispanos de California, reaccionó a las protestas señalando que los programas educativos actuales llevan décadas sin mejoras sustanciales. Según Powers, muchos estudiantes no logran alcanzar niveles básicos de lectura y escritura, lo que pone en riesgo sus oportunidades futuras. “Hay un gran número de estudiantes que no pueden ingresar a la universidad, lo que refleja fallas graves en el sistema educativo”, agregó.
La movilización en Watsonville es solo un ejemplo de cómo las comunidades se están uniendo para exigir que se detengan los ataques contra los derechos fundamentales y la equidad social.

