CHULA VISTA, California.— Catorce perros K-9 especializados en la detección de líquidos inflamables llegaron a Chula Vista desde siete estados del país para poner a prueba sus habilidades y reforzar su preparación.
Estos perros están entrenados para detectar olores que muchas veces son imperceptibles para el ser humano. Su capacidad olfativa les permite localizar rastros de líquidos inflamables incluso en escenarios donde ya ocurrió un incendio, una herramienta que puede ayudar a los investigadores a encontrar evidencia clave en casos de posibles incendios provocados.
Pero durante esta capacitación no solo se pone a prueba el olfato de los animales. También se evalúa la comunicación, coordinación y preparación entre cada perro y su guía.
Ese es el caso de Maggie Greene y Hanna, quienes han trabajado juntas durante los últimos cuatro años.
“Es una compañera, que aunque tenemos un día muy duro y muy largo, trabaja duro, y cuando yo le pongo ánimo a mi trabajo, ella también sigue adelante”, explicó Greene, investigadora de incendios y adiestradora de perros K-9.
Con su olfato como principal herramienta de trabajo, los perros del Departamento de Bomberos son entrenados para localizar rastros de líquidos inflamables escondidos en distintos escenarios, incluso después de que un incendio ha destruido parte de la evidencia.
Greene explicó que los perros ayudan a los investigadores a identificar los lugares donde podría encontrarse evidencia que posteriormente es recolectada y enviada a un laboratorio para su análisis.
“Ella nos ayuda a localizar las áreas o los espacios donde podemos recolectar evidencia y luego las podemos mandar al laboratorio, para que tengan mejores resultados de líquidos inflamables”, señaló.
Durante las pruebas realizadas en una estación de bomberos de Chula Vista, los 14 perros tuvieron que localizar olores específicos entre diferentes aromas y distracciones.
El objetivo no es solamente que los animales encuentren el olor que buscan, sino que puedan distinguirlo de otros olores presentes en el entorno.
La capacitación forma parte del proceso de preparación que deben cumplir estos equipos K-9 para mantener su certificación oficial.
La recertificación debe completarse cada año. Desde 1994, se han realizado 58 academias de detección de líquidos inflamables y se han capacitado cerca de 600 equipos de perros y guías.
Para los investigadores, contar con perros preparados puede representar una herramienta adicional durante una investigación, especialmente cuando se busca localizar rastros que podrían pasar desapercibidos.
Para Greene, trabajar con Hanna también representa una historia personal.
Aunque hoy considera a Hanna una compañera indispensable, Greene nunca imaginó que terminaría trabajando junto a un perro K-9. Cuando tenía 8 años sufrió una mordedura y desarrolló miedo a los perros. Además, es alérgica a ellos.
Con el apoyo de su familia y sus compañeros, decidió superar ese temor y dedicarse a una labor que, asegura, le llena de orgullo.
“Yo sé que puedo seguir adelante, y puedo no nomás enseñar a otras personas, a niños, que si uno trabaja duro y quiere tratar de hacer algo para su comunidad, que puede hacerlo”, dijo Greene.
Hoy, Maggie y Hanna continúan entrenando juntas para estar preparadas cuando los investigadores necesiten recurrir al agudo olfato de estos oficiales de cuatro patas.
Su trabajo puede convertirse en una pieza importante para ayudar a encontrar evidencia y avanzar en investigaciones relacionadas con incendios.
Fuente original: Noticias San Diego
23 Sep, 2026

