
El Banco de Comida del Condado de Santa Cruz es un pilar fundamental en la lucha contra la inseguridad alimentaria en la región, distribuyendo alimentos a más de 60,000 personas cada mes. Sin embargo, actualmente enfrenta una crisis sin precedentes debido a los recortes federales, lo que ha afectado gravemente su capacidad de abastecer a la comunidad. Con el lanzamiento de la campaña “Llena el Vacío”, el banco busca mitigar esta crisis y asegurar que nadie se quede sin alimentos.
Los estantes de este importante banco de alimentos se encuentran vacíos, una imagen preocupante que refleja la situación que enfrentan miles de familias en la región. Tradicionalmente, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) ha sido un socio clave para los bancos de alimentos, enviando productos como proteínas, vegetales, y alimentos enlatados. Sin embargo, según Ericka Padilla Chaves, directora del Banco de Alimentos, ya hace más de dos semanas que los camiones con comida no llegan.
Padilla explica: “Estamos en una situación en la que mi almacén está por debajo de alimentos. Hemos dependido durante más de 30 años de los suministros federales del USDA, pero ahora estamos viendo pausas y retrasos. Esta es una realidad difícil para nosotros y para las familias que dependen de nosotros”.
Los recortes federales de más de 500 millones de dólares, que incluyen la cancelación de entregas de alimentos financiadas por Second Harvest, han dejado a los bancos de alimentos en apuros. En el caso del Banco de Comida del Condado de Santa Cruz, esto ha representado una pérdida de 79,000 kilogramos de alimentos, valorados en 348,000 dólares. Estos recortes también están afectando a los agricultores y negocios locales que dependen de la compra de alimentos por parte del gobierno federal.
Diana Valadés, madre de dos hijos y voluntaria en el Banco de Alimentos, es una de las muchas personas que se benefician de este servicio. Ella forma parte de un grupo de madres en la comunidad de Live Oak que busca apoyar a las familias necesitadas. “Necesitamos mucho apoyo, la canasta básica está subiendo cada día más, y los desafíos son cada vez mayores. Las familias necesitan más apoyo, especialmente los adultos mayores y los niños”, comentó Diana.
Por otro lado, Wanda Spencer, otra beneficiaria del banco de alimentos, ha estado recibiendo asistencia dos veces al mes desde hace un año y medio. Ahora, también se ha convertido en voluntaria para ayudar a otros que no pueden acceder a los recursos. Ella señaló que los recortes afectarán a todos: “No solo a los que reciben comida, sino también a aquellos que no pueden venir a recogerla por sí mismos.”
Para enfrentar esta situación, el Banco de Comida del Condado de Santa Cruz ha lanzado la campaña “Llena el Vacío”, que invita a la comunidad a colaborar de diversas maneras: desde ser voluntarios hasta hacer donaciones de alimentos o contribuciones en efectivo. Cada dólar donado al banco permite que tres personas reciban alimentos.
La campaña “Llena el Vacío” es una oportunidad para que todos los miembros de la comunidad se unan en este esfuerzo. Las personas interesadas en hacer una donación pueden visitar la página web del Banco de Comida del Condado de Santa Cruz en www.thefoodbank.org.

