(Watsonville).- Después de varios años de planeación, el proyecto Villa de Esperanza finalmente se convirtió en una realidad para decenas de personas que durante años vivieron a la orilla del río Pájaro, en Watsonville. El nuevo complejo de viviendas temporales, ubicado en el 118 de la Calle Primera, ahora alberga a 34 residentes que anteriormente sobrevivían en campamentos improvisados cerca del río.
El proyecto fue creado para ofrecer un espacio seguro y estable a personas sin hogar, brindándoles servicios integrales que les permitan reconstruir sus vidas y eventualmente encontrar una vivienda permanente. Los residentes podrán permanecer en Villa de Esperanza durante un periodo de hasta seis meses, mientras reciben apoyo social, médico y laboral.
Uno de los nuevos residentes aseguró sentirse agradecido por la oportunidad de comenzar de nuevo.
“Para mí ahorita es lo máximo, porque ahorita ni alcohol… yo nunca he usado drogas, pero sí alcohol. Y como ahorita no tengo ni alcohol ni drogas, me siento súper feliz. Porque salgo a la hora que yo quiero, entro a la hora que yo quiero, y hay que respetar las reglas”, expresó.
El complejo cuenta con áreas comunes, servicios básicos y personal especializado para ayudar a los residentes a reintegrarse a la sociedad. El proyecto tuvo un costo cercano a los 9 millones de dólares y ofrece 34 camas disponibles las 24 horas del día.
Villa de Esperanza nació como parte de un esfuerzo conjunto entre los condados de Monterey y Santa Cruz, agencias regionales y organizaciones comunitarias. Además de brindar apoyo a personas sin hogar, el proyecto busca facilitar la limpieza y expansión de los diques del río Pájaro, donde anteriormente se encontraban numerosos campamentos.
El supervisor del Condado de Monterey, Luis Alejo, señaló que el objetivo principal es sacar a las personas de condiciones peligrosas y ayudarlas a construir un futuro más estable.
“Las personas pueden salir de condiciones peligrosas y ahora recibir servicios de salud, servicios de empleo y otro tipo de apoyos para que puedan vivir en viviendas permanentes, en vez de regresar a los peligros del río”, comentó.
Por su parte, Paz Padilla, del Concilio de Acción Comunitaria, explicó que el trabajo va más allá de proporcionar un techo temporal.
“Conectamos a estos individuos que han estado viviendo en el río Pájaro con servicios y otros programas. Nos estamos preparando para que, cuando estén listos después de los seis meses, puedan mudarse a sus casas permanentes y sobrevivir en este nuevo ambiente”, dijo.
Mike Kitteredge, también representante del Concilio de Acción Comunitaria, destacó que el refugio ofrece apoyo integral para ayudar a las personas sin hogar a encontrar estabilidad permanente. Hasta el momento, el programa ya ha logrado ubicar a tres personas en viviendas permanentes y otras cinco se encuentran en proceso.
Además del apoyo para conseguir vivienda, los residentes reciben ayuda para encontrar empleo, aumentar sus ingresos y mantenerse estables una vez que abandonen el programa.
Autoridades indicaron que Hope Village no solo ofrece un lugar seguro para dormir, sino también servicios de salud, apoyo para encontrar empleo y asistencia para la transición hacia una vivienda permanente.

