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Guerra entre Estados Unidos e Irán: Impacto y Consecuencias del Conflicto Internacional

Días después de que Estados Unidos e Israel iniciaran los primeros ataques contra Irán, el conflicto se expande a un ritmo alarmante, involucrando a otros países de la región y generando preocupaciones sobre la economía global, así como dejando a miles de viajeros varados.

Para el lunes, los ataques de represalia lanzados desde Irán acabaron con cualquier sensación de seguridad que sus vecinos del Golfo habían disfrutado, dejando al menos 17 personas muertas, entre ellas tres militares estadounidenses, en el área y en Israel.

Tres aeronaves militares de Estados Unidos se estrellaron en Kuwait el lunes debido a un “aparente incidente de fuego amigo”, informaron las Fuerzas Armadas estadounidenses, quienes añadieron que los seis tripulantes lograron eyectarse y se encuentran “en condición estable”. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló el domingo que su conflicto con Irán podría durar “unas cuatro semanas”, la indicación más clara hasta la fecha del tiempo que el Gobierno de Trump prevé que podría extenderse la campaña militar.

Paralelamente, Israel llevó a cabo una ola de ataques contra el Líbano en respuesta a provocaciones del grupo extremista Hezbollah a primera hora del lunes. Estos ataques provocaron al menos 31 muertes, según informaron las autoridades libanesas, abriendo así otro frente en el conflicto.

Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel han dejado al menos 555 muertes en Irán, según la Media Luna Roja iraní, entre ellas al menos 165 personas en una escuela primaria para niñas, según reportes de los medios estatales del país.

Entre las bajas se encuentra el líder supremo de Irán, el ayatola Alí Jamenei, lo que marca un punto de inflexión en la historia del país y deja a los iraníes enfrentando una mezcla surrealista de alivio, incredulidad y ansiedad.

Así está la situación hasta ahora.

A medida que la guerra se expande sin límites claros y con objetivos vagos establecidos por el Gobierno de Trump, se están abriendo nuevos frentes.

El grupo extremista islámico Hezbollah disparó seis proyectiles contra una base del Ejército israelí al sur de Haifa “en venganza” por la muerte del ayatola Alí Jamenei en las primeras horas del lunes, lo que provocó una intensificación de los ataques israelíes en Beirut y en el sur del Líbano. Este incidente marca uno de los enfrentamientos más significativos entre ambos bandos desde que entró en vigor un frágil cese del fuego en noviembre de 2024, e Israel no ha descartado nuevas operaciones. Un portavoz militar israelí comentó que “todas las operaciones siguen sobre la mesa” al ser preguntado sobre la posibilidad de una acción terrestre.

En Kuwait, tres aeronaves militares de Estados Unidos fueron derribadas erróneamente por las defensas aéreas de ese país del Golfo, reportó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), apuntando que la causa del incidente está bajo investigación. Videos geolocalizados por CNN mostraron un avión de combate en picada y a un piloto descendiendo con paracaídas.

Equipos de CNN distribuidos por las principales ciudades del Golfo —Dubai, Abu Dhabi y Doha— reportaron explosiones el lunes por la mañana y observaron lo que parecían ser misiles interceptados en el cielo sobre dichas ciudades.

Irán lanzó una nueva oleada de misiles hacia Israel el lunes, según el Ejército israelí.

En Irán, se registraron múltiples explosiones en Teherán, mientras que pacientes fueron evacuados de un hospital en el norte de la ciudad el domingo tras sufrir graves daños, según medios estatales iraníes.

Hasta la mañana del domingo, tres militares estadounidenses habían muerto en combate y cinco estaban “gravemente heridos”, detalló el CENTCOM.

Tanto el presidente estadounidense, Donald Trump, como el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmaron que sus principales objetivos son defender a sus respectivos países de las amenazas que representa Irán y, particularmente, evitar que el régimen islámico obtenga un arma nuclear, aunque no han presentado evidencia de que se encuentre más cerca de alcanzar tal objetivo.

Previo a esto, la Casa Blanca había declarado que había “eliminado totalmente” esa amenaza, cuando se unió brevemente a Israel en su guerra de 12 días contra Irán en junio, campaña que resultó en un debilitamiento severo del régimen.

Desde inicios de año, Irán también ha enfrentado una crisis económica que ha provocando protestas en todo el país. Mientras la represión ha costado la vida a miles de manifestantes, Trump prometió ayuda y manifestó que Estados Unidos estaba “listo para actuar”.

Durante varias semanas, ha habido una extraña dualidad: mientras emisarios de Estados Unidos sostienen conversaciones regulares con Irán sobre un nuevo acuerdo nuclear, el Gobierno de Trump ha estado acumulando arsenal militar en Medio Oriente. Aunque la última ronda de negociaciones concluyó el jueves con Irán aceptando “nunca” almacenar uranio enriquecido, esto no fue suficiente para frenar la acción militar estadounidense.

Agencias de inteligencia de Israel y Estados Unidos —incluyendo la CIA— han monitoreado los movimientos del ayatola Alí Jamenei durante meses, esperando el momento propicio para llevar a cabo un ataque.

Dentro de Irán, aunque el régimen queda deteriorado y desprovisto de su líder supremo, el ayatola Alí Jamenei, aún conserva la capacidad de lanzar ataques en la región.

Según la Constitución iraní, un consejo de liderazgo de tres personas ejerce el poder hasta la designación de un nuevo líder supremo. Este consejo está compuesto por el presidente moderado, Masoud Pezeshkian; el jefe del Poder Judicial de línea dura, Gholamhossein Mohseni Ejei; y un clérigo de alto rango, Alireza Arafi.

Aún persiste la incertidumbre sobre el tiempo que llevará el proceso de elección del sucesor de Jamenei, un asunto que se complica aún más tras la muerte de varios otros altos funcionarios militares en los ataques del sábado.

Misiles y drones iraníes han apuntado a varios países de la región, incluidos Israel, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Arabia Saudita.

Aunque la mayoría de estos misiles y drones fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea, algunos lograron alcanzar su objetivo. Al menos 10 personas han muerto y más de 200 han resultado heridas en Israel, según Magen David Adom, el servicio de emergencias del país. Nueve de esas muertes ocurrieron cuando un misil iraní impactó un refugio antibombas en Beit Shemesh, cerca de Jerusalén.

Para los países del Golfo aliados de Estados Unidos, como Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Kuwait, la expansión del conflicto ha hecho añicos la sensación de seguridad que durante años atrajo a expatriados occidentales y turistas. Imágenes dramáticas desde Dubai el sábado mostraron un hotel de lujo en llamas, junto a personas huyendo por un pasillo lleno de humo en su aeropuerto, donde varios empleados resultaron heridos.

En Bahrein, un incendio se desató en los pisos superiores de un edificio residencial alto, a aproximadamente 1,6 kilómetros de una base de la Marina de Estados Unidos, tras ser alcanzado por un dron iraní.

Las vastas reservas de petróleo de Irán y su ubicación geoestratégica controlando el estrecho de Ormuz —una estrecha franja de agua por la que transita una parte significativa del comercio mundial— implican que el conflicto tiene profundas repercusiones económicas a nivel global.

Los precios del petróleo y del gas natural se dispararon el lunes. Los contratos de futuros del Brent, el referente mundial, aumentaron cerca del 9%, situándose alrededor de los US$ 79 por barril, mientras que el WTI, el referente estadounidense, subió un 8%, alcanzando casi US$ 73 por barril.

El precio del gas natural neerlandés, referencia en Europa, aumentó aún más, un 23%, impulsado por las crecientes preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro.

Aunque Irán no ha cerrado oficialmente el estrecho —por el que transita una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado y de producción diaria de petróleo—, las embarcaciones están evitando esta ruta, especialmente luego de ataques a petroleros en la región durante el fin de semana.

Las refinerías de petróleo continúan siendo un objetivo importante de represalias. Esto quedó demostrado cuando Arabia Saudita interceptó dos drones el lunes por la mañana en Ras Tanura, una de las mayores refinerías del país, que tiene capacidad para producir 550,000 barriles diarios.

Con gran parte del espacio aéreo de la región cerrado y las aerolíneas forzadas a cancelar vuelos en varias ciudades, miles de viajeros han quedado varados.

Grandes aeropuertos como los de Dubai, Abu Dhabi y Doha se han posicionado como nodos clave de conexión para las rutas aéreas globales, con millones de pasajeros transitando anualmente. Varias aerolíneas importantes basadas allí, incluidas Emirates y Etihad, en Dubai y Abu Dhabi, y Qatar Airways, en Doha, han suspendido vuelos hacia y desde sus bases al menos hasta la tarde del lunes, hora local.

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Fuente original: Noticias El Paso

Por Alan Tiscareno
2 Mar, 2026

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