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HONRANDO A LA VIRGEN DE GUADALUPE EN SALINAS

SALINAS, CALIFORNIA. — Desde la noche del jueves, centenares de personas se congregaron en la Iglesia Santa María de Salinas para celebrar a la Virgen de Guadalupe. Ni el frío ni el temor impidieron que los feligreses acudieran al templo para festejar a la Morenita del Tepeyac y agradecer los milagros recibidos. Durante la jornada, muchos también elevaron plegarias en favor de un mejor trato para los inmigrantes.

Con las tradicionales mañanitas, cerca de tres mil fieles alabaron a la Virgen de Guadalupe en el día de su festividad. Entre cantos, oraciones y muestras de devoción, rindieron tributo a la Emperatriz de las Américas, a quien profesan una profunda fe.

Para algunos asistentes, la celebración estuvo marcada por la nostalgia y la esperanza. Tal es el caso de Alberto Bejarano, quien expresó que toda su familia vive en México. A la Virgencita, le pidió fortaleza y una reforma migratoria que permita la reunificación de las familias separadas por la frontera.

“Estar lejos de los familiares siempre se sufre y se llora. Le pido a la Virgen que un día se haga una reforma migratoria consciente, para las personas que realmente lo necesitan y que de verdad se lo merecen”, expresó Bejarano.

Como él, centenares de feligreses pidieron a la Guadalupana que cesen las redadas migratorias que separan familias y exigieron un trato justo para los inmigrantes. María Luisa Mesa Flores fue una de ellas y señaló que su oración va dirigida a las autoridades.

“Pido a nuestra Santísima Madre que interceda para que Dios toque sus corazones y haya un trato justo a cualquier ciudadano de cualquier país, porque todos merecemos la oportunidad que nos brinda cada nación”, dijo.

Muchos devotos llegaron a la Iglesia Santa María desde la tarde anterior para agradecer los milagros de salud recibidos. Aura Santos, sobreviviente de cáncer, aseguró que su fe fue clave en su recuperación, mientras que Juana Hernández celebró el éxito de una reciente operación de ojos.

La devoción a la Virgen de Guadalupe tiene sus orígenes en 1531, cuando, según la tradición católica, se apareció al indígena Juan Diego en el cerro del Tepeyac, dejando su imagen milagrosamente impresa en su manto. Desde entonces, su figura se ha convertido en un poderoso símbolo de fe, identidad mestiza y unidad cultural.

El párroco de la Iglesia Santa María, Fredy Calvario, recordó el mensaje central de la aparición guadalupana. “Una mujer vestida de sol da un mensaje claro: ‘Quiero que en este lugar se escuchen las plegarias de mi hijo’. Y así sucedió en tres ocasiones”, explicó.

En la mayoría de las iglesias de la Costa Central, la asistencia de feligreses fue similar a la de años anteriores. Los devotos coinciden en que nada apagará la llama de su fe por la Morenita del Tepeyac.

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