
Costa Central.- Comunidades agrícolas y organizaciones de defensa de la salud pública en California expresan su preocupación por la nueva regulación estatal del pesticida 1,3-dicloropropeno (1,3-D), señalando que no ofrece suficiente protección para trabajadores agrícolas, estudiantes y residentes que viven cerca de zonas de fumigación.
El pesticida, utilizado ampliamente en cultivos del estado, ha sido señalado como un riesgo significativo por grupos como Agricultura Segura y Escuelas Seguras, quienes afirman que el químico representa una amenaza directa para las comunidades rurales. Mientras tanto, el Comisionado Agrícola del Condado de Monterrey asegura que California cuenta con “el programa de control de pesticidas más estricto del país”.
Sin embargo, activistas y organizaciones como Californianos por una Reforma de Pesticidas han calificado la nueva regulación como “anticientífica y racista”, argumentando que permite niveles de exposición hasta 14 veces por encima de los límites recomendados por toxicólogos.
“La regulación no protege a nadie”
Yaneli Martínez, representante de Agricultura Segura y Escuelas Seguras, cuestionó duramente el proceso regulatorio.
“Básicamente, la regulación no protege a nadie, y no escucharon a los científicos que trabajan con el propio Departamento de Regulación de Pesticidas”, dijo. “La regulación sobre los pesticidas no tiene sentido y no protege a nadie.”
Las reglas aprobadas en 2024 incluyen límites de aplicación, zonas de amortiguamiento alrededor de viviendas y escuelas, restricciones en métodos de fumigación y el uso obligatorio de lonas protectoras para reducir fugas al aire. El Departamento de Regulación de Pesticidas (DPR) sostiene que estas medidas disminuyeron las emisiones en un 29% entre 2023 y 2024, aunque líderes comunitarios aseguran que el riesgo persiste.
Martínez también propone aumentar las zonas de protección a una milla, especialmente alrededor de escuelas y comunidades vulnerables, y eliminar de manera gradual no solo el 1,3-D, sino todos los fumigantes de su misma familia química.
Comunidades más afectadas
Organizaciones comunitarias advierten que las poblaciones más afectadas por el uso del 1,3-D son latinas e indígenas, quienes suelen vivir cerca de campos agrícolas donde se aplican fumigantes regularmente. Muchos niños acuden a escuelas ubicadas a menos de un cuarto de milla de estas áreas de riesgo.
Providencia Alanís, residente del Valle de Pájaro, compartió su experiencia personal.
“Los pesticidas me han afectado personalmente, porque mi hija sufre de condiciones por respuesta”, afirmó.
Llamado a denunciar incidentes
Las organizaciones invitan a la comunidad a reportar incidentes relacionados con pesticidas y a mantenerse informados sobre las regulaciones estatales en curso.

